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¿Qué tipo de personas te rodean?

Jesús
27 de febrero de 2021
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Hoy quiero traeros una reflexión bajo la pregunta de qué tipo de personas te rodean. Viene de un mensaje de alguien que entró en contacto con JMT Psicología. Por cierto, me encanta que me escribáis correos contándome cosas.

Son mensajes privados, y no voy a compartirlos aquí. Sin embargo, sí me gustaría traer los temas de fondo que planteáis, por si pueden aportar a otros. En este caso le dije a la persona que escribiría un artículo a modo de respuesta ampliada, y aquí estamos.

En este correo, me consultaba lo siguiente una chica de unos veinte años: le cuesta estar sola. Como no quiere estarlo, recurre a gente que sabe que son malas compañías para ella. Así, poco a poco siente que se ha rodeado de personas que no le aportan. Que tiran de ella… hacia abajo. No sabe cómo escoger quiénes formarán parte de su vida en adelante, y quiénes no.

Una situación complicada, que exige una reflexión profunda.

¿Eres consciente de qué tipo de personas te rodean?

Esa es, para mí, la clave en torno a la historia de esta chica: ser consciente de qué tipo de personas te rodean. Serlo de verdad. Y actuar en consecuencia. Analizar eso nos llevará directos a algunos miedos por la necesidad de tomar decisiones.

Uno muy habitual es el miedo a decir que no. A mandar al carajo a esa persona de la familia que nos maltrata. Porque implica aceptar que somos demasiado diferentes a un amigo. Supone reconocer que, a lo mejor, es hora de dejar atrás viejas ideas que ya no nos sirven. Avanzar hacia un círculo personal renovado y distinto a lo conocido.

Es interesante tomar perspectiva de que, nos guste o no, la vida es un flujo constante de cambio. Por eso, es natural que en un momento de nuestro viaje conectásemos más con alguien, y luego menos. Siempre nos queda aferrarnos a los méritos pasados o las hipótesis del futuro, pero es preciso construir nuestras relaciones personales con materias primas del presente.

Aceptar el cambio implica adentrarse en el mundo de la oportunidad

Quizá esta chica tiene miedo a aceptar que su vida ha cambiado. Y que es hora de dar el paso, abrirse al mundo, madurando y encontrando apoyos nuevos. Salir de su zona de confort y correr riesgos controlados.

Como le dije en mi respuesta, considero que, a su debido tiempo, será preciso exponerse a estar un poco más sola. De ese malestar percibido nacen oportunidades de hacer nuevos amigos y crecer.

La alternativa es vivir sin decidir quiénes forman parte de su círculo cercano. Si no ha ido demasiado bien hasta ahora, ¿por qué seguir? Si eres consciente del tipo de personas que te rodean, puedes escoger de forma intencional. Pero ello exige considerar algunas claves.

Tú eres quien establece quién eres y tu valía

No es tu familia. Tampoco tus padres o tus hermanos. No es tu pareja. Ni tus amigos. No lo determina tu pasado. De vuelta al presente, la persona que más sabe sobre ti eres tú. Por eso, también eres tú quien tiene la mayor capacidad de determinar tu autoconcepto: quién eres, cuánto vales y lo que puedes aportar.

Más allá de esto, nadie en tu círculo debería promover un autoconcepto y/o una autoestima peor. Es inevitable que haya roces, problemas, críticas, idas y venidas en las relaciones. Sin embargo, si quienes te rodean te hacen verte, sentirte y, sobre todo, ser peor… cuidado. Empieza por rodearte de personas que quieran lo mejor para ti. No dejes que minen tu desarrollo personal.

Apuesta por quienes hacen, no por quienes dicen que van a hacer

No importa que la gente te prometa mil veces que se van a desvivir por ti, que van a cambiar, que hay mil motivos que justifican por qué pasan de todo o te han fallado, etc. Si una persona no hace lo que dice, entonces te mueves en el pasado o el futuro hipotético del que hablaba antes. Hay que vivir en el presente.

Si te paras a pensarlo, comprobarás que hay gente que te prioriza y a quien no tienes que pedir que se acuerden de ti. Les sale de dentro. Lo demuestran con lo que hacen, no con lo que dicen. Así pues, si dicen que te aprecian pero no lo demuestran, precaución.

Quid pro quo: cuida de quienes quieren lo mejor para ti

Rodearse de un círculo de gente que busca que te realices como individuo es, para mí, lo más importante a la hora de cribar y sentirte bien en tu entorno social. Encontrarás a quienes te apoyan de corazón para que seas tu mejor versión, pero respetando tu espacio. Es fundamental que cuides al máximo esas relaciones. Son oro puro.

Cuando eres consciente del tipo de personas que te rodean, tendrás que poner de tu parte para mantener a quienes te aportan. Por mucho que el protagonista de tu vida seas tú, es poco razonable vivir orientado hacia dentro. Fíjate en quiénes son, y no olvides querer si deseas ser querido.

Nadie tiene el puesto garantizado

Para estar en forma hay que entrenar con regularidad. Si quieres conservar una buena salud, ayuda cuidarse a diario. Uno se gana la vida trabajando cada jornada durante años. Las cosas que valen la pena suelen implicar esfuerzo, y el esfuerzo más poderoso es el incremental, el constante.

Precisamente por eso, si alguien no se gana en el día a día estar en tu círculo cercano, no has de tener miedo a dejar a esa persona fuera de él. Como digo, da igual que sean tus padres o amigos de toda la vida. Si no te esfuerzas, por ahora te quedas fuera, por mucho que hayas demostrado en el pasado o puedas hacer en el futuro. Los sitios garantizados minan tu autoestima y dan un peligroso cheque en blanco a las personas.

Como pequeño extra: no pasa nada por echar de menos a esas personas. Si te asaltan sentimientos de culpa por no priorizar a alguien, recuerda los motivos, pero desde la compasión. El cambio del que hablaba implica, a menudo, aprender a dejar ir: sólo soltando tu mano queda libre y, así, puedes coger otra cosa.

Eres consciente de qué tipo de personas te rodean… y no te gusta lo que ves. ¿Qué hacer?

Lo primero, hazte el favor de salir de las relaciones tóxicas de forma intencional.

Si estar cerca de alguien te hace más mal que bien y genera malos sentimientos, o te piden que seas de una forma porque les convienes más así. Si te tratan mal y contribuyen a que muestres tu peor versión, o muestran signos de no querer lo mejor para ti… diles adiós.

Hay personas que te dicen cómo vivir, pero no viven como dicen. Suele ser gente enfadada con la existencia, que ven la vida de forma pesimista, rozando el nihilismo, con fuertes distorsiones cognitivas. Mi recomendación es que tomes distancia, y te hagas el regalo de rodearte de personas que te aportan. Recuerda que no pasa nada por echar de menos la parte positiva de tu historia pasada con esa gente.

Acepta que algunas personas… van a peor, son mala gente o se han perdido

No me gusta andarme con rodeos: sí, en el mundo existen las malas personas. Hay gente que se convierte en una sombra de lo que fue. O que, directamente, tienen malas intenciones, te traicionan o decepcionan. O que no saben (o no quieren, o no pueden) vivir mejor.

Es importante que aceptes que la gente tóxica existe. Ni puedes, ni debes salvar a todo el mundo. Tampoco has de hundirte porque se crucen en tu camino, incluso si lograron engañarte y ganarse tu confianza.

Aceptar que son parte de la vida te hace fuerte; dejarlas fuera de tu círculo, todavía más. Date ese margen y, si eres consciente del tipo de personas que te rodea y ves algunas malas personas… concédete decirles adiós.

Lo más importante es aprovechar la oportunidad

Siempre se dice lo de que tenemos una vida. Creo que las personas cambiamos tanto, que casi sería mejor afirmar que en una existencia vivimos cuatro o cinco historias de vida diferentes.

Sin embargo, sí me parece cierto que las oportunidades no siempre se repiten. Alguna vez será la última ocasión que tendrás de cenar con tu pareja, abrazar a tu amigo o decirle a alguien que aprecias que sea parte de tu vida. No te vayas a lo grande: ve a los pequeños detalles: es ahí donde está ese día a día tan poderoso del que hablo.

Para acertar con tu círculo de personas, es fundamental aprovechar las oportunidades que se presentan. Son ocasiones de reforzar ese espacio donde reina el amor y la confianza, el apoyo incondicional que te impulsa hacia crecer como persona con derecho a ser feliz con una existencia significativa.

A menudo, si cierras el círculo es inevitable cierta sensación de soledad e incertidumbre. Nos da miedo el cambio y lo desconocido. ¡Es normal!

¿Por qué no apostar por esa ocasión que se presenta?

Aprovechar las oportunidades significa acercarte a ese desconocido que es un crack y se cruza contigo en tu actividad favorita. Estar abierto a hacer nuevos amigos. Tomarte un café con tu compañero de trabajo del piso de arriba, o charlar de la vida con tu entrenador. Mandarme un mensaje a mí también es un ejemplo de esta apertura. ¿Por qué no? Soy un tipo amigable, lo prometo.

En suma, atreverte a dar el paso hacia lo desconocido, pues grandes recompensas aguardan. Si eres consciente del tipo de personas que te rodean y necesitas un cambio, ¡ve a por ello! Tú pones los límites.

Para tener una autoestima y un núcleo social más sanos, vas a tener que arriesgarte muchas veces: a que te rechacen, te hagan daño o sean malos contigo. Quizá tengas que estar solo un tiempo, cambiar tú y convertirte en una versión mejor de ti mismo. Al final, si consigues crear un grupo de personas que te importan y aportan, el vaso estará medio lleno.

Tu vida es una obra de teatro que presentas en diferentes funciones. Conviene que siempre haya butacas disponibles para que se siente alguien nuevo, y que no haya asientos reservados. El único espacio garantizado es el escenario, que se reserva para la única persona que puede ocuparlo: tú. Nunca lo olvides.

<h2 style="color:white;font-size:35px">Jesús</h2>

Jesús

JMT Psicología

4 Comentarios

  1. Hola
    Me gusto mucho leerte.
    Gracias!

    Responder
    • Gracias a ti por pasarte y comentar 🙂

      Responder
  2. Excelente aporte. A veces la gente que amamos nos arrastra a un torbellino tóxico donde por el bienestar del grupo “tú tienes que sacrificarte o poner en juego tu propia vida y felicidad, PORQUE TE TOCA, HASTA QUE TODOS ESTÉN BIEN”. y ciertamente no debe ser así.

    Responder
    • Efectivamente, Byron. Me alegra mucho encontrarme gente en el camino que lo ve un poco como yo. Un abrazo y gracias por el comentario. Se aprecia 🙂

      Responder

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